El círculo vicioso de las urgencias o la importancia de tener un pediatra de cabecera



Hoy en la consulta una madre me ha traído un montón de informes médicos del Servicio de urgencias de su hijo en los últimos 15 días. 7 visitas diferentes por motivos médicos no urgentes y que fueron atendidos por 5 pediatras distintos. En cada visita se añadió un medicamento nuevo o se alargaba el tratamiento indicado. Lo curioso ha sido que el motivo de venir hoy por fin a la consulta no tenía nada que ver con lo que les llevó a acudir a la urgencia y que además es muy probable que fuera un efecto secundario de recibir tanta medicación. Cada médico actuó correctamente “a su manera”.

Cuando un niño no tiene un buen seguimiento ambulatorio y es seguido sólo o prioritariamente por los médicos de urgencias (cosa que ocurre muchísimo en la medicina privada) frecuentemente está muy medicado, muy radiado e incluso que puede que mal diagnosticado. Desde que trabajo en la privada observo que muy a menudo los padres usan el Servicio de Urgencias como una consulta médica 24 horas, a la que recurren cuando tienen alguna duda o simplemente “para que se les eche un vistazo”, sabiendo de sobra que la consulta no tiene nada de urgente. Y lo peor, muchos ni tienen pediatra de cabecera.

Los padres y pacientes tienen que saber que la medicina que un pediatra hace desde la urgencia es totalmente diferente que la que practica desde su consulta. El Servicio de Urgencias está para descartar la patología realmente urgente y solucionar el problema a corto plazo (tiene tos - dale antitusígeno, le duele - dale analgesia, no hace deposición - pongo un enema) pero no para hacer diagnósticos de enfermedades crónicas ni mucho menos para tratarlas a largo plazo, como por ejemplo en el caso del Asma o del estreñimiento y dolor abdominal funcional, que son creo los 2 problemas de los niños con peor control de los padres por culpa de no llevar un buen seguimiento ambulatorio.

El no poder realizar un seguimiento del paciente a corto plazo hace que muchas veces los médicos pidamos más pruebas de las necesarias, o que pongamos un tratamiento demasiado agresivo que se podría posponer o acortar. Si tienes la posibilidad de ver al paciente en 24 o 48 horas como en la consulta, siempre puedes contar con poner esa medicación mas adelante si la evolución no es buena. Si no sabes que tipo de seguimiento va a tener el paciente siempre tiendes a ponerte en lo peor y protegerle con medicación o pruebas por si acaso.

Además, el ir siempre a urgencias y encontrarte cada vez a un médico diferente hace que acabes con opiniones de todo tipo. Cada uno tenemos nuestra manera de actuar o de decir las cosas. Siempre les intento recalcar lo importante que es que te ausculte la misma persona en los procesos respiratorios, por ejemplo. Así se sabrá si realmente el niño está empeorando o no.
  
Entiendo también que se crea un círculo vicioso paciente-urgencias. Si acudes por una patología no importante pero el médico te pide pruebas y te manda tratamiento, te irás a casa con la sensación de que tu patología si era un motivo urgente. Entonces la próxima vez que vuelvas a tener ese síntoma, volverás a la urgencia. Esto está pasando mucho con los traumatismos infantiles. He visto que en muchas ocasiones cada vez que el niño se da un golpe o se cae, aunque no sea muy aparatoso, los padres los llevan a urgencias. Alomejor su única intención es que le “eches un vistazo” pero tu que eres el médico de la urgencia le pides una radiografía “para que no se nos pase nada”. Todo está bien claro. Pero al próximo golpe, volverán a por la radiografía. Y si el médico que te atiende esta vez no te pide la radiografía… pues la reclamo. 

Creo que está más que dicho que la base de un buen Sistema de Salud es la medicina de atención primaria y que hay que fomentarla, tanto en el sistema público como privado, y que sea una atención de calidad, sin consultas saturadas ni en 5 minutos, para poder realizar una buena promoción de la salud y así se podrían dejar los Servicios de urgencias para lo que realmente es importante. Los días que las urgencias están saturadas, no hay nada que más nos asuste a los médicos que haya en la sala de espera un paciente que realmente no pueda esperar.

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