Estoy siguiendo con gran interés las noticias que últimamenete hablan del colapso de la medicina especializada en mi ciudad y en la mayoría de las cuidades españolas, también. Además lo observo diariamente en la consulta cuando las madres me comentan que le han dado para el especialista para dentro de 9 ó 10 meses. ¡Como para unas prisas! En algún caso que solicitamos alguna consulta indicando que necesitamos que se les vea en 2 semanas la cita es para 4 meses.
Al leer los comentarios de los pacientes lógicamente hay para todos los gustos, y muchos "posibles" culpables. Me gustaría romper una lanza a favor de los profesionales que trabajan en los centros de especialidades, ya que yo misma he comprobado que "no dan a basto": consultas saturadas con visitas express en las que casi no da tiempo a nada, y encima pacientes lógicamente cabreados por la situación.
Me llama la atención que muchos pacientes se quejan de algo que observo yo a diario en la consulta. Comprueban que estando en la sala de espera ven como muchos pacintes son llamados y no acuden a la cita. Todos los dias, todos, tengo varios pacientes que ni vienen ni se molestan en anular la cita. Es una pena que otros pacientes tengan que esperar mas días para acudir al médico porque no haya cita, y luego estos huecos queden vacíos.
En la medicina especializada, esto se multiplica y además, si se anularan estas citas, se usarían estos huecos para llamar a algún paciente de la lista de espera. No soy ingenua, no se solucionaría el problema de las esperas, pero muchos pacientes se encontrarían con la alegría de ver acortada la espera. Sea sincero, si alguna vez no ha ido al médico ¿ha llamado para anular la cita? Piense que ese hueco será usado por otro paciente seguro, incluso en Atención Primaria.
Las mil y una noches... de pediatría
confesiones de una ya no tan nueva pero igualmente inexperta pediatra, ilusionada por la etapa que comienza.
jueves, febrero 23, 2012
domingo, febrero 12, 2012
La consulta sin cita, mal llamada "de urgencia"
Creo que casi todos los pediatras españoles van a estar de acuerdo conmigo en esta entrada. Muchos pacientes no sabrán la sobrecarga asistencial tan grande que supone la visita "sin cita previa" que por lo menos en mi Centro de Salud se llama "vengo de urgencias" y que abarca patologías tan urgentes como llevo 5 días con mocos o se me ha irritado la nariz de tanto sonarme (caso real). Que los padres no me malinterpreten, algún caso realmente "urgente" o más bien, que si precisa de asistencia médica en el día se ve de vez en cuando en estas visitas, pero lo cierto es que la mayoría de las veces no.
Lo cierto es que quién ha recurrido a este sistema alguna vez pensará que no supuso tanto aumento de trabajo a su médico, y que probablemente el problema se solucionó, pero lo cierto es que el número de estas visitas al día puede variar de 3 a 30 tranquilamente. En mi caso diría que una buena media es 10 niños "extras al día" en épocas epidémicas como la de ahora.
Hagamos cuentas... si tienes unos 30 pacientes con intervalos de 5 minutos entre paciente y paciente, de los cuales sueles demorarte en otros 5 más (pocas consultas se resuelven en 5 minutos) osea 10 minutos por paciente y sumas un día de 10 "urgentes"... os saldrán 7 horas sin levantarte del asiento ni para ir al aseo... y una cabeza que acaba apunto de reventar...
Como notaréis, estas consultas no me sientan nada bien, sobre todo porque se suman muchos otros factores como que suelen ser las mismas familias las que abusan de este sistema reiteradamente, o que ves muchas veces que tras la inocente consulta se oculta otra intención, como la de llevarse la receta, o la de comentarte eso que lleva pasando desde hace 2 meses y que lo quieres resolver en una consulta de 5 minutos... Aunque si entiendo perfectamente los casos de incertidumbre ante unos padres primerizos por ejemplo, o la duda ante el niño que no se encuentra del todo bien. Por ejemplo, no consiguiré entender el niño que cada vez que empieza con fiebre va corrriendo al pediatra. Ante una fiebre incipiente muy pocas veces podremos saber la causa, y lo lógico es administrar un antitérmico y observar por donde van los tiros, de hecho es la conclusión a la que llegamos siempre en estas visitas.
Me parece importante informar a los usuarios sobre estas visitas, porque creo que no se sabe el funcionamiento interno de los centros, y a veces es difícil entender las demoras en las consultas. En algunos centros ya he visto suprimir estas visitas de raiz, ante las 30 visitas extras diarias, como siempre pagan justos por pecadores, pero yo he llegado a oir en mi sala de espera cosas como que "yo ya nunca pido cita previa porque total, me van a atender igual" Y que no se me entienda mal, que mi intención no es generalizar.
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miércoles, febrero 08, 2012
Que no te asuste la gripe
La gripe ha llegado este año un poco más tarde que de costumbre, será porque el frio se ha retrasado o no, pero en la consulta nos ha pilllado algo cansados, ya que desde Octubre la consulta es un no parar. De hecho, los pacientes se asombran de que haya demora de 2 ó 3 días para coger cita en pediatría cuando esto no suele pasar habitualmente.
La gripe en los niños es igual que la que conocemos por haberla padecido en "nuestras carnes" y de hecho me sorprende cuando algún padre me comenta que no puede ser gripe ya que su hijo es muy pequeño. La gripe es un virus y como tal afecta a todos por igual, y se manifiesta con los mismos síntomas, independientemente de la edad, lo que ocurre es que los niños de 24 meses no pueden expresar que les duele la cabeza o que "les duele todo el cuerpo", como diríamos nosotros.
El hecho de que produzca fiebres altas entorno a 39.5º C y de varios dias (es común incluso 6 ó 7 dias de fiebre) suele alarmar más aún a las familias, aunque ya sabeis que para los pediatras la fiebre alta o que cede con dificultad no nos resulta ningún signo de alarma.
Como yo les digo en la consulta mi receta es paciencia, ya que os esperan por delante de 5 a 7 días de fiebre alta, cansancio, malestar general, mocos y demás. Todos la hemos padecido alguna vez y sabemos lo que supone.
No requiere ningún control especial salvo en niños asmáticos, la gripe como cualquier otro virus puede desencadenar una bronquitis asmática. Pero en el niño sano, el tratamiento es antitérmicos, reposo, cama, bebidas calientes y miel. Y recordar que "la gripe sin antibióticos dura 7 días y con antibióticos... una semana"
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miércoles, diciembre 07, 2011
Charlas informativas para padres
Tras este período de ausencia provocado por motivos varios, vuelvo y os puedo confirmar que de momento me quedo unos añitos más en primaria. Con los tiempos que corren supongo que he tenido suerte y me quedo en esta plaza que no es mia hasta que la dueña de la misma se decida a volver a este mundo de la clínica y de los pacientes.
Así que con ánimos renovados y en una plaza donde me siento mucho más cómoda que el año pasado, viendo familias que me conocen y a las que conozco y con confianza mutua, estamos pensando que ahora que tenemos una minima seguridad de permanecia, ofrecer unas charlas o clases destinados para padres en los que se les contara o explicara cosas tan frecuentes como la fiebre o la tos, o clases más especificas como el asma o "mi niño no me come".
Siempre he pensado que si das una buena información al paciente, no sólo podrían ser menores las visitas innecesarias al médico sino que también los padres tendrían mayor seguridad a la hora de tratar enfermedades menores que no requieren visitas médicas. Muchas veces acuden al pediatra sólo por el miedo a que lo estén haciendo mal, aunque la mayoría de las veces ya sepan lo que les vas a decir.
La pregunta es, lector, tú como padre/madre, ¿de qué te gustaría que te informara tu pediatra en una clase?
Así que con ánimos renovados y en una plaza donde me siento mucho más cómoda que el año pasado, viendo familias que me conocen y a las que conozco y con confianza mutua, estamos pensando que ahora que tenemos una minima seguridad de permanecia, ofrecer unas charlas o clases destinados para padres en los que se les contara o explicara cosas tan frecuentes como la fiebre o la tos, o clases más especificas como el asma o "mi niño no me come".
Siempre he pensado que si das una buena información al paciente, no sólo podrían ser menores las visitas innecesarias al médico sino que también los padres tendrían mayor seguridad a la hora de tratar enfermedades menores que no requieren visitas médicas. Muchas veces acuden al pediatra sólo por el miedo a que lo estén haciendo mal, aunque la mayoría de las veces ya sepan lo que les vas a decir.
La pregunta es, lector, tú como padre/madre, ¿de qué te gustaría que te informara tu pediatra en una clase?
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jueves, agosto 11, 2011
Cómo hacer un uso apropiado del Sistema Sanitario Público. La visión de un pediatra de Atención Primaria
Me encantaría que todas las familias pudieran leer este artículo, que suscribe la Asociación española de pediatría de Atención Primaria. Creo que al 100 por cien, refleja el sentimiento de todos los pediatras españoles. En estos tiempos de crisis, recortes y ajustes, todos deberíamos reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestra sociedad. Copio el artículo:
Vamos a incidir brevemente en este texto en el uso adecuado del sistema sanitario y en la recuperación del papel activo de la familia en los cuidados de la salud de sus hijos, un aspecto que nos preocupa como pediatras de cabecera y que creemos que merece una reflexión por parte de todos los ámbitos implicados: familias, profesionales sanitarios y administración sanitaria.
Para encuadrar el tema, sólo unas pinceladas sobre el entorno en el que vivimos. Un mundo con prisas y consumista, basado en la consecución del perfecto bienestar y en alcanzar con prontitud bienes materiales relacionados con el consumo, el ocio, etc., y donde la salud pasa a ser un bien de consumo más. En este modelo no encajan la paciencia, el sacrificio, el esfuerzo, la constancia, resultando difícil resolver situaciones cotidianas, aunque se trate de problemas menores y transitorios.
Sabemos que ser padres no es una tarea fácil. La crianza nos sitúa ante nuevas responsabilidades, supone retos y dificultades, y nos proporciona también importantes logros y satisfacciones. Cuando la rutina se ve alterada por la irrupción de la enfermedad, el ritmo de vida cotidiano se resiente de forma importante y poco deseable, y se buscan soluciones rápidas.
Desde los servicios sanitarios observamos con preocupación cómo se acude a nosotros por problemas de poca trascendencia, incluso de forma repetida, a pesar de que una y otra vez reiteramos las mismas pautas de actuación y transmitimos información sobre la evolución esperada de los síntomas en enfermedades frecuentes.
En muchas ocasiones los padres tienen unas expectativas irreales sobre el curso de la enfermedad. Creen que acudir con prontitud a los servicios sanitarios, o que el inicio de un tratamiento específico podrá cambiar el curso de la enfermedad, acortándola, o incluso frenándola en seco, ignorando que la mayoría de los síntomas que tanto les asustan son mecanismos naturales del organismo, esperados, que hay que respetar y dejar actuar. La fiebre, por ejemplo, es una respuesta para combatir la infección. La administración de antitérmicos ayuda a mejorar los síntomas de malestar y a rebajar la temperatura en mayor o menor medida, no combaten la enfermedad, que seguirá su curso de varios días en la mayoría de las veces. Por eso los antitérmicos sólo deben usarse cuando sea necesario (fiebre elevada, malestar importante, etc.)
Lo mismo podemos decir de otros problemas frecuentes como la tos, los vómitos o la diarrea, que generan gran ansiedad entre los familiares y cuidadores, o considerar como enfermedad estados propios de la infancia o la adolescencia. Parece como si los padres y madres, en algunos casos, no se encontraran capacitados y seguros para cuidar de su prole y necesitaran que un profesional médico certifique cada una de las actuaciones y de los cuidados que ellos llevarían a cabo ante situaciones que ya han vivido o para las que se les ha instruido con anterioridad.
Otro tanto ocurre con el manejo de problemas de índole psicosocial, del comportamiento o de respuesta a situaciones estresantes o conflictivas en el seno de la familia o de su entorno, etc. A veces, el consejo que se nos pide se convierte en exigencia para que se realice una valoración por equipos de salud mental que les asesore en pautas de actuación ante situaciones cotidianas, como si todo tuviera solución en el ámbito médico, en detrimento de escuchar lo que dice el sentido común.
El mal uso y la dependencia de los servicios sanitarios originan múltiples visitas a los servicios de salud que, consecuentemente, se encuentran cada vez más saturados, creando frustración en las familias por el tiempo de espera, a veces largo, en la consulta de pediatría o en los servicios de urgencias. Puntualmente y de forma injustificada este es el detonante de comportamientos violentos intolerables contra los profesionales sanitarios.
Por otro lado, los profesionales sienten frustración por disponer de escaso tiempo para abordar problemas de mayor relevancia, que, bajo estas circunstancias de masificación, no se pueden atender convenientemente.
Hacemos un llamamiento a la sociedad para que se conciencie de que es en el seno de la familia donde se debe prestar la mayoría de los cuidados de salud y, a iniciativa de los padres, recuperar un papel activo en el manejo de los problemas de salud de sus hijos.
Animamos a las familias a cambiar de actitud, a confiar en los cuidados que prestan, que la mayoría de las veces se resume en conocimientos básicos, sentido común y mucho, mucho cariño para acompañar la enfermedad.
Los hijos aprenderán así que sus padres son competentes en sus cuidados, y serán más independientes, aprendiendo a afrontar los problemas de salud de forma más natural, sosegada y segura. Sabrán qué pueden hacer ante una caída leve, cómo curar una herida, la dieta adecuada ante los vómitos, la diarrea, cómo actuar ante la fiebre. Y también aprenderán que se presentan otros problemas menores para los que disponemos de pocas armas y que hay que superar estoicamente, como los catarros, en los que no faltan síntomas tan molestos como las secreciones en las vías respiratorias y la tos.
Animamos también a las autoridades a difundir campañas que fomenten la educación de la población en el buen uso de los servicios sanitarios, en la adquisición de hábitos y estilos de vida saludables y, cómo no, en reforzar la confianza en los cuidados que se prestan a sí mismos.
El respeto por los profesionales sanitarios es la base para tener una convivencia satisfactoria que permita una atención sanitaria adecuada, en una profesión que tiene tanto de vocacional, y cuya piedra angular es el acto médico en una relación armoniosa médico-paciente/familia.
Es responsabilidad de todos conseguirlo, colaborando así con la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario. Cuidémoslo, cuidémonos.
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jueves, junio 09, 2011
Iatrogenia: Paradojas de la vida
Los médicos insistimos e insistimos en el tema de los medicamentos, veo muchísimos post escritos en diferentes blogs sobre el riesgos de dar antitérmicos y mucolíticos a diestro y siniestro. Cada vez somos más reticentes a prescribir todo tipo de fármacos y los pacientes lo suelen ver como "algo malo". La frase ¿y no le das antibiótico? es ya un lema de la pediatría. El discurso sobre la fiebre, la tos y los mocos lo tenemos ya desgastado, pero el mensaje termina sin llegar a la población.
La gente continúa teniendo más miedo a la fiebre que a los medicamentos. Ayer mismo lo pude comprobar in situ en la consulta: intoxicación por paracetamol por miedo a que el niño convulsionara por la fiebre. No es el único fármaco, seguro que todos hemos visto algún espasmo o torticolis por un famoso antiemético. Los mucolíticos con frecuencia dan diarrea. Muchos jarabes para la tos ponen al niño "taquicárdico". Algunos antibióticos causan sordera con más frecuencia de la que se sospecha. Etc etc etc...
Con esto no es que quiera asustar a la gente y que no vuelvan a tomar o dar un jarabe al niño, sólo hay que ser responsable. No hay que buscar solución urgente a todos los síntomas, que además como ya hemos hablado anteriormente, siempre son consecuencia de algo (la fiebre como sistema de defensa, la tos para expulsar la mucosidad o la diarrea para eliminar la infección) Hay que tratarlos sólo cuando sean molestos para el paciente y con prudencia.
También hay que insistir en las dosis y pautas correctas, a veces damos por hecho que los padres saben como se administra un medicamento y no es así. Yo suelo apuntarlo siempre, pero puede no ser suficiente. Por eso es conveniente preguntar y explicar las dosis, forma de dar el jarabe y tiempo de espera entre cada toma.
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viernes, abril 29, 2011
Evitando la varicela
El virus primaveral por excelencia es el de la Varicela (virus varicela-zoster), supongo que muchos compañeros habrán notado como ha aumentado su incidencia en estas semanas. A mi entender la varicela debería ser una enfermedad que los padres, abuelos y cuidadores deberían de conocer bien y asi evitar visitas innecesarias a centros de salud y hospitales, en el que una espera de media hora puede contagiar a toda una sala de espera. Hay que pensar en que para un niño mayor de 6 meses la varicela pasa en el 95 por ciento de los casos como si nada pero en un recién nacido, niños inmunodeprimidos o en una embarazada puede ser muy peligroso. Sabiendo las raras complicaciones y lo que hay que vigilar, evitaríamos muchos contagios.
El cuadro típico de varicela son lesiones en la piel de múltiples formas, (por eso se dice "en cielo estrellado") papulitas, vesículas y costras, que en realidad son la evolución de los "granitos". Pican un montón. También se suelen ver en el paladar, genitales y en las orejas o detrás de ellas. Suele acompañarse de fiebre, congestión nasal, naúseas, malestar...
Se contagia de persona a persona por contacto directo o por gotitas de saliva, y el periodo de incubación es de 1 semana. La enfermedad es contagiosa hasta que todas las lesiones están ya en fase de costra. Los niños deben de estar aislados y en casa y no acudir al colegio, aunque se encuentren bien.
Para aliviarla se puede dar algún antihistamínico en casos de gran picor, antitérmicos (nunca aspirina, aunque en niños no se debe dar nunca) y anisépticos en las lesiones. Los baños con avena también alivian el picor. Se recomienda cortas las uñas para que no se rasquen mucho.
Como mencioné, suele ser banal y no pasa de ser molesta por el picor -sobre todo si la pasas de adulto- pero es cierto que se puede complicar. Por esto comento unos puntos para vigilar:
El cuadro típico de varicela son lesiones en la piel de múltiples formas, (por eso se dice "en cielo estrellado") papulitas, vesículas y costras, que en realidad son la evolución de los "granitos". Pican un montón. También se suelen ver en el paladar, genitales y en las orejas o detrás de ellas. Suele acompañarse de fiebre, congestión nasal, naúseas, malestar...
Se contagia de persona a persona por contacto directo o por gotitas de saliva, y el periodo de incubación es de 1 semana. La enfermedad es contagiosa hasta que todas las lesiones están ya en fase de costra. Los niños deben de estar aislados y en casa y no acudir al colegio, aunque se encuentren bien.
Para aliviarla se puede dar algún antihistamínico en casos de gran picor, antitérmicos (nunca aspirina, aunque en niños no se debe dar nunca) y anisépticos en las lesiones. Los baños con avena también alivian el picor. Se recomienda cortas las uñas para que no se rasquen mucho.
Como mencioné, suele ser banal y no pasa de ser molesta por el picor -sobre todo si la pasas de adulto- pero es cierto que se puede complicar. Por esto comento unos puntos para vigilar:
- Celulitis: es decir, infección de la piel debido al rascado de las lesiones. Los papás lo distinguirán porque la piel se pone roja, caliente e indurada. Se previene evitando que el niño se toque y aplicando antisépticos (tipo Betadine) en las vesiculitas.
- Neumonía: por el mismo virus o por otras bacterias que aprovechan el momento. Por esto hay que vigilar cuando se acompaña de tos muy recurrente fiebre de larga evolución o dolor torácico.
- Neurológica: si el virus llegara al sistema neurologico lo que observariamos sería un comportamiento extraño en el niño, como desequilibrio al andar, o excesiva somnolencia.
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